miércoles, 13 de abril de 2011

GÉNERO Y SEXUALIDAD¿?

                                                                                                        Por: Carlos Germán Ortega Ortega
 Conceptos Básicos
 Sexo
 Género
 ¿Qué es ser un hombre? ¿Qué es ser una mujer?... Juan Morris, el famoso escritor de viajes, fue un hombre como James Morris. Fue parte de la expedición británica que, dirigida por sir Edmund Hillary, alcanzó la cima del Everest. De hecho era un hombre bastante “ varonil” –fue piloto de carreras y practicaba muchos deportes – pero siempre había sentido que era una mujer con cuerpo de hombre. De modo que se sometió a una operación de cambio de sexo y desde entonces ha vivido como una mujer.
 El libro que escribió Morris relatando su experiencia de cambio de sexo hace inteligentes observaciones acerca de los diferentes mundos en que habitan hombres y mujeres:
Nos dicen que la separación social entre los sexos se esta reduciendo pero yo sólo puedo decir qué, habiendo experimentado en la segunda mitad del siglo XX la vida en los dos papeles (masculino y femenino). Me parece que no hay ningún aspecto de la existencia, ningún momento del día, ningún contacto, ninguna gestión, ninguna respuesta que no sea distinta para los hombres y las mujeres. El tono de voz con el que ahora se dirigen a mi, la postura de la persona que estaba junto a mi (en la cola), la sensación cuando estaba en una habitación o me sentaba a la mesa de un restaurante, constantemente subrayaban el cambio de mi estatus.
 Y sí cambiaron las reacciones de los otros, también lo hicieron las mías. Cuanto más me trataban como una mujer, más mujer me hacia. Me adaptaba quieras o no. si se suponía que yo era incapaz de dar marcha atrás a los coches o de abrir botellas, me encontraba volviéndome extrañamente incapaz. Si se pensaba que una maleta era demasiado pesada para mí, inexplicablemente así la encontraba yo
 Me divierte pensar, por ejemplo, cuando me invita a comer alguno de mis más civilizados amigos varones, que no hace tantos años ese obsequioso camarero me hubiera tratado a mi como ahora lo está tratando a él. Entonces me habría atendido con respeto y seriedad. Ahora abre mi servilleta con un ademán juguetón, como para contentarme. Entonces se hubiera ocupado de mis peticiones con un profundo interés, ahora espera que diga algo frívolo (y lo digo).
 A la mayoría de nosotros nos cuesta concebir que una persona que era “él” pueda convertirse en “ella” por que las diferencias sexuales tienen mucha influencia en nuestras vidas. En general, ni siquiera nos damos cuenta de ellas, precisamente por ser tan omnipresentes. Desde el principio esta enraizadas en nosotros.
 En este capitulo estudiaremos la naturaleza del comportamiento sexual humano y analizaremos el carácter complejo de la sexualidad –los modelos sexuales.-y las diferencias en este sentido. Como tantas otras cosas, la vida sexual en la sociedad contemporánea esta sufriendo importantes transformaciones que influyen en nuestra vida emocional. Incidiremos en cuales son estos cambios e intentaremos interpretar, hacia el final del capítulo, su importancia general.
 Comenzaremos investigando los orígenes  de la diferencia entre chicos y chicas, hombres y mujeres. Los estudiosos no han llegado a un acuerdo acerca de hasta que punto las características biológicas innatas tienen un impacto duradero en nuestra identidad de género y en nuestra actividad sexual. En lo que se centra en realidad el debate es en qué grado de aprendizaje existe. Ya nadie supone que nuestra sexualidad sea instintiva en la misma medida que la de muchos animales inferiores. Como los recurrentes pájaros y abejas. Sin embargo, algunos autores conceden más importancia que otros a las influencias sociales a la hora de analizar el género y la sexualidad.
 Sexo, Género y Biología
 La palabra “sexo”, tal como se usa en lenguaje cotidiano, es ambigua, pues se refiere llanto a una categoría de personas como a actos que la gente realiza, como en la expresión “practicar el sexo”. Par ser más claros debemos distinguir entre el sexo que se refiere a las diferencias biológicas o anatómicas entre la mujer y el hombre, y la actividad sexual. Es preciso hacer otra distinción fundamental, entre SEXO Y GÉNERO. Mientras que sexo hace relación a las diferencias físicas. Género alude a las de tipo psicológicas, social y cultural entre hombres y mujeres. La distinción entre sexo y género es fundamental, ya que muchas diferencias entre varones y hembras no tiene un origen biológico.
 Diferencias de género: La naturaleza frente a la educación
 ¿Hasta que punto las diferencias en el comportamiento de mujeres y hombres son producto del sexo más que del género? En otras palabras ¿en que medida se deben a diferencias biológicas? algunos autores sostienen que existen diferencias de comportamiento innato entre las mujeres y los hombres, que aparecen, de una u otra forma, en todas las culturas y que los hallazgos de la sociología apuntan claramente en esta dirección. Por ejemplo, suelen llamar la atención sobre el hecho de que en caso todas las culturas los hombres, y no las mujeres toman parte en la caza y en la guerra. Sin duda, señalan, Ello demuestra que los hombres poseen tendencias de base biológica hacia la agresión de las que carecen las mujeres.
 A otros autores no les convence este argumento y afirman que el grado de agresividad de los varones varía considerablemente de una cultura a otra. Al igual que el nivel de pasividad y dulzura que se espera de las mujeres. Añaden además, que el hecho de que un rasgo sea prácticamente universal, no implica que su origen sea biológico, pueden existir factores culturales generales que lo produzcan. Por ejemplo, en casi todas las culturas la mayoría de las mujeres pasan una parte considerable de su vida al cuidado de los hijos y no le resulta fácil participar en la caza o en la guerra. Según este punto de vista la diferencia en el comportamiento de hombres y mujeres se desarrollan principalmente mediante el aprendizaje social de las identidades femenina y masculina, de la feminidad y de la masculinidad.
 La investigación con animales
 ¿Que demuestran los datos existentes? las diferencias entre la estructura hormonal de los sexos son una posible fuente de información. Algunos autores han indicado que la hormona sexual masculina, la testosterona, esta relacionada con la propensión del hombre a la violencia. Las investigaciones muestran, por ejemplo, que si se castran a los monos machos cuando nacen estos son menos agresivos; por el contrario si se da testosterona a las hembras, éstas se hacen más agresivas que las hembras normales. Sin embargo, se sabe también que si a los monos se les da la oportunidad de dominar a otros aumenta su novel de testosterona. Por lo tanto, el comportamiento agresivo puede influir en la producción de la hormona, en vez de provocar ésta una mayor agresividad.
 Otra posible fuente de información es la observación directa del comportamiento animal. Los autores que vinculan la agresividad masculina con las influencias biológicas a menudo hacen hincapié en la existencia de esta característica entre los animales superiores. Afirman que, si nos fijamos en el comportamiento de los chimpancés, los machos son siempre más agresivos que las hembras. Sin embargo, existen varias diferencias entre los diversos tipos de animales. Por ejemplo, entre los gibones se pueden percibir pocas diferencias entre los sexos por lo que se refiere a la agresividad, además, muchos primates hembras se muestran muy agresivas en determinadas situaciones, como cuando sus crías están amenazadas.
 La investigación con seres humanos
 Por lo que respecta a los seres humanos, la fuente de información básica es la experiencia de los gemelos idénticos, que proceden del mismo huevo –son univitelinos- y tienen exactamente la misma composición genética. Una vez se dio el caso de que uno de los componentes de un par de estos gemelos sufrió heridas graves al ser circuncidado y se decidió reconstruir sus genitales como si fueran femeninos. Posteriormente se le educo como a una niña. A los seis años cada uno de los gemelos presentaba los típicos rasgos masculinos o femeninos habituales en la cultura occidental. A la niña le gustaba jugar con otras niñas, ayudaba en la casa y quería casarse cuando se hiciera mayor. El niño prefería la compañía de otros niños, sus juguetes favoritos eran los coches y los camiones y quería ser bombero o policía.
 Durante algún tiempo se consideró que este caso demostraba de forma concluyente la arrolladora influencia del aprendizaje social en las diferencias de género. Sin embargo, cuando la niña ya era un adolescente fue entrevistada en un programa de televisión y la entrevista demostró que se sentía un poco incomoda con su identidad sexual y que incluso pensaba que, después de todo, quizá fuera “realmente” un chico. Para entonces ya estaba al corriente de lo inusual de su situación y puede que esta revelación fuera responsable de esta percepción alterada de sí misma.
 Este caso no refuta la posibilidad de que haya influencias biológicas en las diferencias de comportamiento que se observan entre hombres y mujeres, aunque, si estas existen, su origen fisiológico no ha sido aún identificado. El asunto sigue despertando polémica pero muchos estarían de acuerdo con la conclusión del genetista Richard Lewontin.
 El hecho de que una persona se autodefina, en principio, como hombre o como mujer, con la multitud de actitudes, ideas y deseos que acompañan a esta identificación, depende de la etiqueta que se le haya adjudicada esta persona cuando era pequeña. Si los acontecimientos siguen su curso normal, esas etiquetas se corresponden con diferencias biológicas en cuanto a los cromosomas, hormonas y morfología. De esta manera, dichas diferencias se convierten en un signo y no en la causa de los diferentes roles sociales.

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